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Liberación de los recargos de apremio



Hasta ahora, si una empresa o persona física solicitaba un aplazamiento y Hacienda lo denegaba, al recurrir dicha denegación no era posible suspender el ingreso de la deuda. Pero esta situación ha sufrido un importante cambio que beneficia a la parte débil de esta relación, es decir, a los obligados tributarios.

Cuando un obligado tributario no puede hacer frente a los impuestos, puede solicitar un aplazamiento del pago del mismo, tal y como establece la legislación vigente. Hasta el momento, si el aplazamiento era denegado por la administración tributaria, se podía recurrir, pero sin la posibilidad de suspender el ingreso de la cantidad adeudada. Lo que debía hacerse era el pago de la deuda para no entrar en recaudación ejecutiva, siendo además exigibles recargos de apremio.

Pero tras las Sentencias del Tribunal Supremo de fecha 27 de junio y 18 de diciembre de 2012, apoyadas por la Sentencia del TEAC de fecha 27 de febrero de 2014, el criterio cambia y deja de utilizarse con efectos inmediatos, que no retroactivos, la no suspensión automática del pago de la deuda tras la denegación del aplazamiento.

Anteriormente, se consideraba un acto de contenido negativo, es decir, que cabía la suspensión debido a que supondría conceder lo que se está solicitando, que ha sido denegado (el aplazamiento). Pero a raíz de las resoluciones anteriormente designadas, el cambio de criterio consiste en considerar que la denegación de un aplazamiento genera una obligación positiva de dar (pago de la deuda), por lo que no puede considerarse un acto de contenido negativo.

Las Sentencias, para respaldar nuestras afirmaciones expresan lo siguiente:

Como criterio general, en materia tributaria no procede la suspensión de los actos de contenido negativo. Sin embargo, las solicitudes de suspensión presentadas con ocasión de los recursos y reclamaciones interpuestos contra estos actos denegatorios -tales como las denegaciones de las solicitudes de aplazamiento- deben ser objeto de análisis y estudiar si concurren los requisitos y causas para acceder a la suspensión debido a la vertiente positiva (el ingreso) que deriva del acto de contenido negativo.

Los conceptos de actos negativos y positivos son de suma importancia para comprender el entramado jurídico del cambio por el cual escribimos estas líneas, aunque antes de alzar las campanas al vuelo y dejar de proceder al pago discrecionalmente, debemos matizar que existen límites a tan buena noticia. Será necesario examinar las circunstancias concurrentes en el caso litigioso para decidir sobre esta cuestión y, para ello, la solicitud de suspensión debe ser presentada conforme a lo establecido en el artículo 40.2 del Reglamento General de desarrollo de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria, en materia de revisión en vía administrativa.

Dicho precepto legal establece las cuatro reglas de oro para poder suspender el pago. En primer lugar, cuando se solicite la suspensión automática, se adjuntará el documento en que se formalice la garantía. En segundo lugar, si no pudiera aportarse la garantía indicada, deberá justificarse la imposibilidad de su aportación y deberá describirse una nueva. En tercer lugar, cuando la ejecución del acto pudiera causar daños de difícil o imposible reparación, deberá acreditarse dicha circunstancia. Por último, si se trata de un error aritmético, material o de hecho, se deberá justificar la concurrencia de dicho error.

Para concluir, debemos manifestar las consecuencias prácticas que supone este cambio. Es por ello, que lo más importante es que tenemos mayor protección jurídica frente a la Administración Tributaria ya que podremos recurrir las denegaciones de aplazamientos sin vernos obligados a realizar el pago de recargos de apremio de manera automática. Además, podremos disponer de algo de tiempo para solventar los problemas de liquidez para hacer frente al pago de la deuda mientras resuelven el recurso de denegación de su aplazamiento.

Aprovechamos la ocasión para saludarles cordialmente.

Área de consultoría.

 

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